Recarga tu energía con los mejores atardeceres

Por NH Hotels | 12:05

La tarde cae como preludio del ocaso de otro día. El crepúsculo extiende su manto negro sumiendo la superficie de la Tierra en la oscuridad de la noche. Sin embargo, existe justo un instante a caballo entre el día y la noche -que forma parte de ambos o de ninguno, según se mire- en el que el cielo se cubre de vivos colores que anuncian la muerte del día. La hora mágica lo llaman, con razón, los fotógrafos.

Granada, ciudad bella donde las haya, es un deleite para todos los sentidos. El azahar de los naranjos y el cante jondo de las cuevas del Sacromonte. Al atardecer, la Alhambra hace honor a su nombre de La Roja y el sol tiñe sus muros. Desde el Mirador de San Nicolás, en el Albaicín, puedes contemplar cómo los tonos bermellones de cielo y tierra se fusionan en una postal única.

Atardecer sobre la Alhambra – verema.com

Ibiza cuenta con decenas de puestas de sol que merecen ser vistas. La más emblemática quizá sea la de Cala d’Hort, frente a la cual, emerge de las aguas un islote que, al atardecer, iluminado por la luz anaranjada de las puestas de sol mediterráneas, se convierte en una especie de altar en medio de las olas.

Las marismas del onubense Parque Nacional de Doñana se transforman en un espejo en el que se reflejan los colores rojizos del ocaso. La imagen del sol rojo reflejado sobre las aguas con la aldea de El Rocío al fondo ofrece una experiencia difícil de igualar.

Atardecer en el Parque Nacional de Doñana – efetur.com

¿Qué mejor lugar para contemplar el atardecer que el fin del mundo? Finisterre, donde para los romanos se abría el abismo. El punto más occidental de Europa ofrece unas vistas sobrecogedoras del astro rey sumergiéndose en la inmensidad del Atlántico. Similar estampa, pero única en su esencia, podemos contemplar en el Faro de Orchilla. La isla de El Hierro era la última tierra conocido que veían aquellos que partían hacia el Nuevo Mundo. Ambos, enclaves cargados de magia, ofrecen atardeceres de ensueño.

La puesta de sol es un momento de relajación y recogimiento. Sentado sobre uno de los muelles de madera de La Albufera valenciana aíslate del mundo y olvídate del estrés mientras los colores cálidos del atardecer lo cubren todo. Respira aire fresco y déjate conquistar por el encanto sin igual de este paraíso natural.

Puesta de sol en la Albufera – canonistas.com

Cada año, miles de grullas invaden la aragonesa laguna de Gallocanta en su viaje de migración hacia las cálidas tierras del sur. La imagen de los animales sobrevolando el humedal con el sol moribundo de la tarde cautiva a quienes la contemplan.

Barcelona a tus pies. El sol a tu espalda. La luz natural del día se va difuminando mientras la Ciudad Condal empieza a encenderse y se prepara para una noche de ambiente en las calles. Aprovecha la tarde para visitar las exposiciones del Museo de Historia de Barcelona y conocer la historia de este mirador y, en la hora mágica, siéntate sobre estos bunkers de la Guerra Civil y admira la transformación de la ciudad.

Atardecer en el Templo de Debod – thefunplan.com

En Madrid el punto por excelencia elegido por madrileños y visitantes para disfrutar del atardecer es el Templo de Debod. Situado a escasos metros de la bulliciosa Gran Vía, este parque en el que se erigen las ruinas de un auténtico templo egipcio, se abre a la vertiente oeste de la capital y muestra una vista espectacular del sol cayendo sobre la Casa de Campo.

 

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