Los trenes turísticos con más encanto de la Península Ibérica

Por NH Hotels | 17:51

Estación Internacional de Canfranc

Desde el mítico Transiberiano, columna vertebral del país más extenso del mundo, al lujoso Orient Express, que durante años unió dos joyas europeas, París y Estambul, los viajes sobre rieles han tenido un encanto especial. Quizá algunos piensen que el ferrocarril es algo propio de tiempos pasados. Nosotros no estamos de acuerdo y creemos que el ferrocarril está viviendo una nueva época dorada.

Hoy os presentamos una selección de los mejores trenes turísticos con los que recorrer y descubrir la geografía ibérica. Así que, preparen su equipaje y ¡viajeros al tren!

La primera estación de nuestro itinerario es Santiago de Compostela, después de una noche en el hotel NH Collection Santiago de Compostela y un buen desayuno, estamos preparados para montarnos en el Transcantábrico, que nos lleva, atravesando la agreste costa norte de España, hasta el País Vasco. Este tren-hotel ofrece a sus huéspedes una experiencia inolvidable que combina los impresionantes paisajes de la región con las escapadas culturales que permiten conocer las tradiciones de aquellas ciudades en las que se apea y disfrutar de su gastronomía. Reseñable es el exquisito servicio a bordo de este tren de principios del siglo pasado y su cuidada decoración. Las dos modalidades del Transcantábrico, Gran Lujo o Clásico, ofrecen una oferta que se adapta a todos los bolsillos para que todos los viajeros puedan sumergirse en este viaje en el tiempo.

Terminamos nuestro trayecto en Bilbao, donde pasamos un par de noches en el céntrico hotel Hesperia Bilbao para disfrutar de la variada oferta cultural que ofrece la ciudad a quienes la visitan. Desde allí parten los dos itinerarios que ofrece el Expreso de la Robla. Uno por la costa, hasta Oviedo, el otro por la cara sur de la Cordillera Cantábrica, hasta León. Ambos igual de impresionantes. Este tren nos permite perdernos durante unos días entre valles y montañas y escapar del bullicio de la ciudad.

En esta región minera nos escapamos un día para descubrir los secretos de este oficio. Visitamos el Ecomuseo Minero del Valle de Samuño, donde cogemos el Tren Minero que nos lleva hasta la entrada de la mina. Un plan ideal para pasar un día diferente en familia.

En Zaragoza compramos un billete para viajar en el mítico Canfranero, que recorre la provincia de Huesca hasta adentrarse en el Pirineo aragonés. Allí, además de deleitarnos con los paisajes sobrecogedores que nos ofrece, descubrimos la historia de la Estación Internacional de Canfranc. En busca de más rincones que nos dejen sin palabras, nos adentramos en el Valle de Nuria, en pleno Pirineo gerundense, con su mítico tren cremallera.

Viajamos al sur, hasta Cádiz, donde empieza nuestro siguiente viaje. En el Tren Al Andalus nos sumergimos en ese embrujo, que dicen, tiene Andalucía. Entre otras ciudades, atravesamos Jerez, Sevilla, Córdoba o Ronda, descubriendo estación a estación los rincones más emblemáticos del sur de España. Es un viaje de sensaciones, empezando por el honor que nos embriaga al alojarnos en las mismas suites en las que la familia real británica atravesaba Francia para llegar hasta la Costa Azul. Un viaje de sensaciones, decíamos, que nos lleva del olor a sal del Estrecho a las plazas perfumadas de azahar de la ciudad de la Alhambra, todo ello acompañado de la pasión del cante flamenco.

Nos alojamos en el hotel Nh Sevilla Plaza de Armas y desde la ciudad de La Giralda partimos con el tren que recorre la antigua Ruta de la Plata. Atravesando la dehesa extremeña y descubrimos las ciudades más emblemáticas de la región. Tras una breve parada en Monfragüe, seguimos nuestro recorrido hacia Madrid.

No podemos olvidarnos de los tranvías, esa especie de trenes urbanos, esas viejas joyas que se mantienen ya en pocas ciudades. Y no hay tranvía con más encanto que el de la capital lisboeta. Sus vagones amarillos recorren estrechas calles y trepan por empinadas pendientes para perderse, y nosotros con ellos, en los rincones más recónditos de la ciudad que inspiro los versos de Pessoa. A cada metro que avanzamos hacia el Barrio Alto, nos adentramos un poco más en el corazón de Portugal.

 

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