JJOO Londres 2012: Sudor, lágrimas y 17 medallas para la delegación española

Por Ana Mellado | 12:00

Atendiendo al dubitativo estreno de España en los Juegos de Londres 2012, muchos eran los que ofuscados lanzaban los vaticinios más oscuros y ya relegaban las opciones de triunfo de la delegación española a los confines más remotos del Estadio Olímpico se Stratford. Apuntalaban al regreso de España a las cifras de medallas anteriores a la eclosión de Barcelona 1992. Cierto es que costó despertar, meterse en la vorágine de las competiciones de más alto nivel, desentumecerse y comenzar a funcionar como una máquina perfectamente engrasada.

Durante los cinco primero días, la pesadumbre y el aturdimiento se arrastraban por los pasillos del hotel NH Harrington Hall, donde había quedado alojada la Casa de España; el punto donde confluían el apoyo brindado desde el Comité Olímpico Español y la emoción y el regocijo que en forma de medallas los atletas iban a presentar y celebrar entre autoridades familiares y amigos.

Una vez más la paciencia se impuso como sabia virtud. España estrenó el medallero y ya no había nada ni nadie que la detuviera. El balance se cierra con 17 medallas (tres oros, diez platas y cuatro bronces), un metal menos que en Pekín’08 (cinco oros, diez platas y tres bronces). Además, la delegación española ha sumado 30 diplomas olímpicos, con hasta ocho cuartos puestos que se quedaron cerca del bronce.

Por primer vez en la historia, las preseas presentan una clara impronta femenina. Once de las 17 fueron conquistadas por mujeres y ellas también fueron las artífices de seis de las siete medallas de grupo. Una gesta sin precedentes en el deporte español femenino que demuestra estar en auge.  El agua se convirtió en el hábitat favorito de la delegación española de la que emergieron hasta diez metales.

Los estrepitosos fiascos de la selección de fútbol, el tenis o la eliminación de Xabi e Iker en vela cortaron a más de uno la respiración. La decepción quedó anulada con otros triunfos con los que nadie podía ni siquiera soñar, como el triplete en el taekwondo, con el oro de Joel González y las platas de Brigitte Yagüe y Nicolás García. También pilló por sorpresa la hazaña de las selecciones de waterpolo y balonmano femenino.

En el quinto día de competiciones, la nadadora Mirea Belmonte rompió el malefecio para España y su meritoria carrera en el Centro Acuático de Londres allanaba el camino de otros muchos deportistas españoles que impulsados por el tesón y el desgarro de esta sirenita de plata decidieron llevar hasta lo más alto el nivel de las diversas disciplinas en las que competían.

Los ánimos en la Casa de España comenzaron a despertarse y desde ese día, se sucedieron los motivos para celebrar, elogiar y compartir el buen hacer de los deportistas españoles en los Juegos de Londres de 2012. Además de atletas, el centro de operaciones de la delegación española en la capital británica se convirtió en lugar de encuentro de antiguos deportistas, como las nadadoras Gemma Mengual o Almudena Cid, humoristas, como José Mota y técnicos deportivos como Fabio Capello. Todos se unían a una causa común. Apostar por el deporte español. Como en las familias más unidas, tanto las alegrías como las decepciones fueran sentidas en común.

Para escuchar el himno por primera vez en la Casa de España hubo que esperar hasta el 7 de agosto. El volumen de las televisiones del NH Harrington Hall se subieron al máximo cuando la sevillana Marina Alabau se proclamó campeona olímpica en la clase RS:X. Fue un día grande para España, que también festejó las platas de Javier Gómez Noya en triatlón y de Andrea Fuentes y Ona Carbonell en sincronizada.

Los dirigentes del deporte español se mostraron “satisfechos” con la actuación de España en Londres. “La estimación de medallas y de finalistas que teníamos en el Consejo Superior de Deportes (CSD) era un poco más pesimista”, dijo el presidente del CSD Miguel Cardenal. Mientras que Alejandro Blanco, presidente del COE, calificó de muy buena la participación de España. “El deporte español desde Barcelona (1992) hasta aquí excepto Sydney (2000), el resultado es estable. Nuestros deportistas están por encima de muchos países que tienen mucho más medios”, dijo.

Hasta esos Juegos de Barcelona, nuestro país se movía en cifras muy modestas. Tras varios años sumidos en la ultratumba olímpica (desde Roma 1960 hasta Montreal 1976), España fluctuó entre las cuatro y las seis medallas, la cifra que acostumbran a ganar países como Turquía , Mongolia, Uzbekistán o Corea del Norte. Como se podía apreciar en la exposición retrospectiva de la Casa de España, las 22 medallas de Barcelona confirieron a España un impulso histórico y se convirtieron en algo parecido a un horizonte al que mirar. Nunca volvieron a igualarse, pero aquella inercia tornó ya para siempre la posición de España en el medallero.

La Casa de España bajaba ayer el telón en la capital del Támesis.  Miembros del COE, deportistas y familiares ponían hoy rumbo a España con la sonrisa dibujada en el rostro, orgullosos de la espectacular remontada que España ha protagonizado en estas Olimpiadas. Nuestros deportistas han demostrado que se crecen ante la adversidad, que aunque la victoria se encasquille, su perseverancia no merma y que su despliegue de energía y esfuerzo ya es algo inherente a su temple.

El hotel NH Harrington Hall despierta ahora de un sueño de quince días en el que las emociones y el fervor olímpico ha deambulado por sus pasillos, salones, restaurantes y habitaciones. Por mi parte, ha sido un placer poder transmitirles desde la primera línea de batalla todo lo que ha acontecido en esta XXX edición de los Juegos Olímpicos de Londres y que sin duda, su recuerdo ya reposa en el corazón de todos, desde voluntarios a prensa, pasando por autoridades. Lo que ocurrió en la Casa de España ya se ha hecho un hueco en los anales de la historia del deporte de máximo nivel.

 

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