JJOO Londres 2012: La delegación olímpica española suma y sigue

Por Ana Mellado | 1:14

Nunca una derrota había sabido tan dulce. España se oxigena en el agua, feliz como nunca y orgullosas de colgarse la plata. La selección femenina de waterpolo femenino no pudo con los Estados Unidos, que no dieron opción. Plata en Sidney y Pekín, y bronce en Atenas 2004, las norteamericanas se suben ahora, por vez primera, a lo más alto del pódium.

No pudo dar suerte el Príncipe Felipe, que vio la final en directo desde la grada del Waterpolo Arena. España no perdió porque le pesara la responsabilidad o porque no confiase en sus posibilidades, sino por la altura del rival.  No hubo forma humana de penetrar en el muro americano y España se quedó sin argumentos.

A pesar de la derrota, esta plata representa el triunfo del método, de creer en sus propias posibilidades y de engrandecer sus cualidades. El waterpolo, un deporte olímpico hasta ahora sin mucha repercusión, es encumbrado a la cima gracias a la actuación de las chicas de Miki Oca.

Estados Unidos, que perdonó ante las españolas empatando en la primera fase, aprendió la lección, tiro de físico y de oficio y se llevó el partido. Los cinco goles de Maggie Steffens condenaron esta vez a las chicas de Miki Oca.

La plata de las chicas de Waterpolo llegaba después de que otra mujer hiciera historia en  en la categoría de -72 kilos de lucha libre. Hasta ahora, la delegación española nunca había logrado un metal en esta categoría. La alavesa de 35 años,  Maider Unda, saltó a la lona con ansias de derrotar a su rival la bielorrusa Vasilisa Marzalyuk y no defraudó.

A los 46 segundos, Unda, pastora de profesión,  firmaba su primer punto. Con el triunfo parcial a punto de caramelo(1-0) Unda sólo debía poner en marcha la misma actuación para subir al podio y la vitoriana no falló. En esta ocasión la luchadora española prefirió ser más agresiva y no esperar el error de su rival.

Una gesta que Maider consiguió gracias a su temple y tesón.  Le bastó con su empeño, con su deseo de superación. La medalla no podía llegar en mejor momento. Con 35 años, la imperturbable luchadora se despide de sus últimos Juegos y se retia del deporte. Ahora su disciplina y su buen hacer los dedicará a su granja y a su pareja, Aitor, con el que anhela fundar una familia.

 

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