“Me he hecho más rica, valorando las pequeñas cosas”

Por Sergio González | 13:06

Ada y Giovanni durante su voluntariado en Etiopía

Hoy vamos a conocer a una persona muy especial, que ha vivido una gran aventura solidaria en África gracias a NH Hoteles y Manos Unidas.

Ada viajó a Etiopía junto a su compañero Giovanni para ayudar en la creación de un hotel-escuela en la región de Tigray, en un ambicioso proyecto de voluntariado corporativo, Learning at Tigray (en inglés), que busca apoyar y guiar a quien más lo necesita enseñándoles una forma de ganarse la vida y generar riqueza para su comunidad.

Ada nos cuenta como fue su increíble experiencia en África, que sin ninguna duda dice que volvería a repetir.

¿Cómo fue el proceso de selección para participar en el proyecto de Agoro Lodge?

Mi manager se puso en contacto conmigo para preguntarme si quería participar en un proyecto de voluntariado de NH con la ONG Manos Unidas en Etiopía. No me lo pensé y dije inmediatamente que sí, aunque no sabía aún de qué iba.

Cuando la gente de NH aceptó mi candidatura, empezó una serie de entrevistas telefónicas con ellos y con Manos Unidas que terminó con la presentación de un plan de negocio que parece que les gustó. Fui elegida. ¡No podía creérmelo!

¿Cuáles fueron tus tareas en el Agoro Lodge en Etiopía?

Mi tarea principal fue enseñar al manager del hotel, al contable y al socio local cómo gestionar un negocio hotelero, los recursos humanos, los programas con los que trabajarían…

Participé en la creación de las líneas maestras y protocolos de trabajo. También apoyé el desarrollo de otros departamentos como recepción, restauración o limpieza y les enseñe cómo mejorar la colaboración entre ellos y la importancia de la calidad del servicio.

Giovanni estaba a cargo de la cocina. Les enseñó qué y cómo comprar según la ocupación del hotel, a pre cocinar para poder dar un servicio ágil y algunas técnicas modernas de cocina que divirtieron mucho a las cocineras etíopes más veteranas.

Tanto él como yo ayudamos con la decoración de la cabaña. Ayudados por Penny, Tere y Chapela, recorrimos los mercados locales buscando piezas sencillas pero llenas de significado.

¿Sigues en contacto con los trabajadores del Agoro Lodge o con tu compañero Giovanni?

La comunicación, aunque parezca increíble, no es fácil en estos tiempos. Internet en Etiopía es un lujo y mantener una conversación telefónica se hace casi imposible por los graves problemas que tiene la compañía nacional de teléfonos. Sin embargo, siempre estoy pendiente de las noticias del hotel, que por cierto acaba de inaugurarse, y me entero de muchas cosas gracias al maravilloso equipo de Manos Unidas que estuvo con nosotros.

¿Tu experiencia como voluntaria en Etiopía te ha marcado?  ¿Qué te has llevado de tu experiencia en Etiopía?

Nunca antes había estado en África ni participado en un proyecto de voluntariado así que estaba dispuesta a vivir mil experiencias dando lo mejor de mí. Y así fue.

Vivir durante un mes en la Etiopía más rural me hizo apreciar muchas cosas. Me he dado cuenta de que no es más feliz quién más tiene y de lo fácil que a ellos les resulta reírse. Me he hecho más rica, valorando las pequeñas cosas.

Me llevo de Etiopía muchos recuerdos, experiencias e historias. He hecho nuevos amigos e incrementado mis valores personales. También he ayudado a desarrollar un grupo de personas a levantar un hotel y con ello una forma de ganarse la vida y su independencia económica y social. ¿Qué más puedo pedir? 

¿Has vuelto o volverías a hacer un voluntariado de este tipo?

Me encantaría participar en un proyecto de voluntariado, corporativo o no. Si es corporativo sería también genial porque tengo la buena suerte de amar mi trabajo así que una nueva oportunidad con NH Hoteles y Manos Unidas u otra ONG sería increíble. Hay tanto que hacer.

Cuando estuve allí compartí mi trabajo con voluntarios y creo que llegué a comprender lo que hacen. Creo que es un mundo muy interesante, enriquecedor y que te llena.

La verdad es que me encantaría volver a Adigrat para ver cómo va el proyecto porque tuvimos poco tiempo y no pudimos terminarlo todo a gusto. Además, me encantaría volver a ver a las chicas; algunas han sido madres desde que me fui. Sería muy feliz si pudiera visitarlas.

Si pudieses resaltar un recuerdo de esta experiencia, ¿cuál sería?

Es imposible decirte solo una cosa. Pasamos un tiempo maravilloso en Etiopía, lleno de anécdotas y es imposible elegir, así que te contaré varias.

Recuerdo las noches con Tere, Penny, Chape y Gio en la recepción después de cenar, hablando del día, bebiendo algún gintonic,…

Me gusta pensar que ayudé a las chicas a vencer su timidez e inseguridades con los clientes. La diferencia cultural lo convirtió en un desafío al principio pero fueron risas constantes tras la vergüenza inicial.

Me gustaba ir a los mercados y pueblos cercanos donde la gente nos hacía fotos con sus teléfonos como si fuéramos famosos; no entendían qué se les había perdido allí a un grupo de farenji, gente blanca.

Pasamos unos momentos geniales cuando íbamos de compras a Adrigat para amueblar el hotel o comprar provisiones. En el mercado, las chicas estaban más cómodas y me hablaban de sus cosas. Me enseñaron sus casas, su estilo de vida, a sus familias la espectacular ceremonia etíope del café.

Millones de cosas que contarte. Nunca terminaría.

 
  • publicado por Maria | 24 agosto 2013, 10:00,

    Muy interesante la entrevista que nos abre los ojos a otros puntos del planeta tan desconocidos.

     

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