Cinco especies a las que no debes perder la vista en Doñana

Por NH Hotels | 11:28

Uno de los planes que no deben faltar en tu agenda de este año es la visita al Parque nacional y natural de Doñana. Situado en la provincia de Huelva, este espacio es la mayor reserva ecológica de Europa y alberga una biodiversidad única, donde destacan algunas especies tan emblemáticas como el lince ibérico o el águila imperial, hoy en peligro de extinción.

Si planeas una escapada a Andalucía esta primavera o verano, te recomendamos hacer una parada aquí para entrar en contacto con la naturaleza, y no te marches sin ver con tus propios ojos las cinco especies más espectaculares que acoge este lugar tan singular.

El flamenco

Todos conocemos las características de estas esbeltas aves de color y forma llamativos, con largos cuellos y patas, plumaje rosado y pico rojo. Con casi metro y medio de altura, nadie diría que solo se alimentan de insectos, gusanos o moluscos, y mucho menos se diría que pueden volar, ¡pero lo cierto es que sí lo hacen! Los flamencos llegan a Doñana directamente desde el continente africano y se quedan a pasar la primavera y el verano, mucho más suaves aquí que en su lugar de origen. Por eso, si no te quieres perder el espectáculo de color que ofrecen los flamencos, te recomendamos planificar tu escapada entre los meses de marzo y septiembre, época en la que llegan a Doñana para anidar.

La tortuga mora

Otra de las especies en peligro de extinción que podrás ver en tu viaje a Doñana es la tortuga mora. Se trata de una especie que procede de Mauritania, motivo al que debe su apellido ‘mora’. Esta tortuga vive en entornos típicamente mediterráneos, con pocas lluvias y arbustos pequeños. Por eso, en nuestro país se puede encontrar en tres lugares muy concretos: en Doñana (resguardada entre pinares costeros y dunas) entre Murcia y el norte de Almería, o en Mallorca. Como ves, la tortuga mora es una especie muy exclusiva y difícil de ver, así que no termines tu estancia en Doñana sin examinar su peculiar caparazón amarillo con manchas negras.

El lince ibérico

Esta es una de las especies en peligro de extinción que atesora la fauna en España y Doñana se convierte en un hábitat perfecto para que viva en libertad. El lince ibérico pertenece a la familia de los félidos y no suele pesar más de 20 kilos. Multitud de manchas negras decoran su piel rojiza y sus patas largas le permiten correr a gran velocidad o saltar para cazar a sus presas, liebres o conejos en su mayoría. El lince ibérico necesita vivir en hábitats con una alta densidad de vegetación para poder cobijarse en árboles y madrigueras, así que, si visitas Doñana, podría resultarte algo complicado avistarlo. Sin embargo, te animamos a que no desistas y no te marches sin verlo pasear por el monte, ¡seguro que te deja sin palabras!

El buitre leonado

Si visitas Doñana entre octubre y noviembre, serás testigo de uno de los espectáculos naturales más desconocidos: la migración del buitre leonado. Cientos de estas aves alojadas a lo largo y ancho de la península ibérica vuelan hacia el sur para alcanzar Gibraltar y emprender su camino de vuelta a África. Agrupados en bandos de hasta mil ejemplares, los buitres leonados buscan las corrientes térmicas que les ayuden a ganar altura para afrontar el viaje. Al visitar Doñana no tendrás dificultad para avistar al buitre leonado, ya que mide entre 96 y 105 centímetros y, además, podrás verlo planear a gran altura en busca de alimento. Si eres un amante de las aves, esta es una tarea obligatoria en tu visita a este paraje natural.

El camaleón

Puede que lo estés mirando y no seas consciente de ello… ¿Qué iba a ser, si no el camaleón? Este primo hermano de la iguana es el único representante de su familia en Europa y se siente especialmente cómodo en el clima mediterráneo. En España puede encontrarse en distintas zonas de Andalucía, incluyendo el Parque natural de Doñana. Normalmente, estos pequeños viven en los matorrales y, aunque son famosos por cambiar su color para ocultarse, a menudo les gusta bajar al suelo y dejarse ver para marcar su territorio. Si paseas por Doñana en los meses más calurosos del año debes tener cuidado por si ves alguno y, a una distancia prudente, podrás examinar su cola prensil, sus dedos oponibles y esos ojos tan particulares que se mueven de forma independiente. Si tienes suerte, incluso podrás verlo cambiar de color. Eso sí, debes tener cuidado porque esta es su forma de amenazar a enemigos potenciales.

 

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