Platos de nuestra cocina no aptos para turistas

Por NH Hotels | 16:14

Aunque a nosotros nos parezca lo más natural del mundo disfrutar de un buen plato de callos en día de invierno, si hay que explicárselo a alguien que no está habituado a comer intestino de vaca, la cosa cambia. No todos los oídos (y paladares) están hechos para algunos platos y alguien de fuera tiene que armarse de valor para probarlos. Te proponemos un listado de 6 especialidades patrias que dejarán perplejos (entre otras muchas cosas) a tus comensales foráneos.

Tortilla de sesos

La casquería nos ofrece un catálogo infinito de platos que hace torcer el gesto a nacionales y extranjeros. Y se trata de un género absolutamente entreverado en la gastronomía nacional, con especialidades locales, claro. Y además, muy en boga: materia prima económica y muy nutritiva. Y aunque hay maneras de camuflar sabores y texturas para engañar a los sentidos, la tortilla de sesos es flagrante, desnuda y directa. Según hincas el diente, puedes notar la textura suave y esponjosa de los sesos.

Y aunque a la hora de describirlo a un extranjero le puede parecer una broma de Halloween, no lo es. Solo hay que atreverse a probarlo y disfrutar de un plato delicioso, sencillo y económico.

Conejo con chocolate

Este plato típico de Cataluña está a medio camino entre la cocina tradicional de la Occitania francesa y las influencias llegadas del descubrimiento del Nuevo Mundo. Sin embargo, hay a quienes se les hace muy cuesta arriba sumir que esa deliciosa carne pertenece a un tierno conejito… Y por otra parte, la integración del chocolate en una salsa también despierta algo más que sorpresa en algunos comensales.

Vamos por partes: el conejo es una carne sanísima, sin apenas grasa, y, además, muy económica. Lo raro es que no se consuma con más frecuencia. Y por otra, no es la primera salsa que usa chocolate: en México, las salsas de mole son de chocolate y son de lo más común.

Así que hay más de un motivo para probar esta deliciosa receta: ahora está en nuestro tejado convencer a nuestro amigo extranjero de que esto merece la pena.

Ortiguillas

¿Es un alga? ¿Es un marisco? No, las famosas ortiguillas son anémonas marinas. Y cuidado, sin cocinar son urticantes: provocan eccemas bastante molestos. Se suelen comer fritas y son toda una sorpresa para aquel que da el paso de probarlas: su exterior, crujiente, su interior, blando y delicado, con una auténtica explosión de sabor a mar.

Tradicionalmente, estas anémonas crecen espontáneamente en las costas del Sur y Levante de España. Y es en las costas de Andalucía donde la llamada cocina del hambre llevó a algún intrépido a cogerlas -con sumo cuidado de no recibir su doloroso picotazo- y cocinarlas. Y su fama ha traspasado fronteras: si hay algunas culturas reticentes a probar este plato, los japoneses son bastante fans de las ortiguillas. Al fin y al cabo, no son más que una suculenta y original tempura de puro mar. ¿Lo eres tú también?

Criadillas

De nuevo, la casquería. En esta ocasión hablamos de testículos de toro. No es suficiente comernos su rabo (otro plato que también hace levantar las cejas a más de un extranjero), sino que aprovechamos también esta parte de su aparato reproductor.

Generalmente se consumen empanadas, pero admiten otro tipo de preparaciones más imaginativas. Lo cierto es que entorno a esta especialidad hay toda clase de mitos: se les atribuyen poderes que curan la impotencia o incrementan la fertilidad (en hombres), algo que, por supuesto, no está comprobado. Su alta capacidad nutritiva sí es un hecho.

Y si tenemos alguna duda respecto a este plato, hay que recordar que se trata de un plato de Reyes; está documentado que varios monarcas como Felipe IV o Carlos III disfrutaban tan contentos de esta delicia. Ya sabes qué tienes que hacer para comer “como un rey”.

Erizos de mar

El mar nos deja otra delicatessen sorprendente: los erizos de mar. Dicen que los mejores se consumen en los meses con “r” (como el marisco). Su apariencia no es demasiado amigable y a la hora de cortarlos, hay que darse las mañas. Pero la experiencia de saborear su contenido con un chorrito de limón o vino es un auténtico placer, de hecho, algunos dicen que se trata del “caviar del mar”.

De la misma manera que las ortiguillas, se trata de un plato especialmente apreciado por los japoneses por su intenso sabor a mar y a yodo, muy común en su gastronomía. Ni que decir tiene que sus aportes de vitaminas y minerales son únicos. En revuelto, gratinados, en ensalada, en croquetas… el erizo de mar (oricio en Asturias), merece la pena. Paladares intrépidos, no os quedéis con las ganas.

Con estos platos ya tienes un recorrido por la gastronomía española para, por lo menos, dejar boquiabiertos a tus amigos extranjeros. ¿Los probarán todos?

 

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