Marismas laberínticas en Andalucía

Por NH Hotels | 16:07

Las marismas del Guadalquivir protagonizan uno de los paisajes más bellos de toda la Península. Más de 2.000 kilómetros cuadrados que conforman una antigua ensenada litoral colmatada por depósitos marinos y fluviales que a través de los años ha modificado el paisaje de forma radical. Se trata de un lugar en el que la tierra se fusiona con el agua y el horizonte se desdibuja con el cielo. Algunos la llaman “el amazonas español” y con razón. Decenas de canales penetran en un terreno exageradamente plano e históricamente inhóspito.

Y es que estas marismas del Guadalquivir forman parte del Parque Nacional de Doñana, reserva natural de la biosfera y uno de los mayores humedales de Europa. Sus aguas salinas y el clima mediterráneo hicieron de estas tierras un lugar difícil para la agricultura, pero décadas de trabajo humano han roturado y desecado la geografía marismeña hasta convertirla en el mayor arrozal de Europa.

Ahora, el cultivo del arroz, la caza y la gastronomía centrada en el cangrejo de río ibérico han convertido a estas marismas en un vergel económico. Todos los sedimentos depositados son alfombra para las numerosas especies de aves que descansan en sus marismas. Cuando despegan el vuelo, estas bandadas de garzas y cigüeñas dibujan en el aire formas y figuras abstractas que hipnotizan por su cautivadora belleza.

Sin duda alguna, las marismas del Guadalquivir son lugar para viajar y perderse. Pero perderse literalmente. Hablamos de un paisaje de arrozales en un territorio a caballo entre Sevilla, Huelva y Cádiz, que se encuentra inundado la mitad del año y polvoriento durante la otra mitad. Desde el aire, el terreno parece una alfombra plagada de verdes y azules con ramificaciones acuáticas que dibujan un laberinto de marismas.

Desconocida hasta hace relativamente poco tiempo, la marisma cosechó fama con el rodaje de La Isla Mínima, un largo del director Alberto Rodríguez que le proporcionó 10 premios Goya. La ambientación de este thriller policíaco sobre una investigación de homicidios nos invita a sumergirnos en estos humedales sevillanos rodeados de campos de juncos. Con una fotografía que pone en primera plana el paisaje, la película de Rodríguez presentó al público localidades como Isla Mayor, Carmona o Puebla del Río y sus alrededores.

Perfecto enclave para los amantes de la naturaleza, la fotografía o la caza. También propicio para aquellos que busquen un retiro espiritual, tiempo en soledad o simplemente para realizar un plan de fin de semana ecológico y social. Con canales navegables, las marismas invitan a recorrer sus inmediaciones en piragua o barca y quedar embelesado con las magníficas puestas de sol que se esconden en el horizonte, manchando de naranjas y amarillos el paisaje y potenciando la experiencia a niveles de los que te será difícil recuperarte.

Un momento de introspección rodeado de naturaleza y viviendo la máxima expresión de la sociedad jornalera y trabajadora del campo andaluza. Aquí, las familias viven del sustento que genera la tierra, moldeada y trabajada con duro esfuerzo para convertir la zona en la mayor productora y exportadora de arroz a nivel europeo.

Es imperativo para quien visita la zona acercarse a degustar la gastronomía local. Especialmente, durante la semana del 24 de junio, cuando se celebra la Feria del Cangrejo y el Arroz en Isla Mayor. Este pueblo de apenas cinco mil habitantes se llama así porque en periodo de lluvias queda completamente rodeado por el agua, generándose así una isla de la nada.

También es recomendable acercarse a otros pueblos como Coria del Río o Carmona, donde la huella artística y cultural es rica, mereciendo un alto en el camino.

Hay que entender que estas marismas, pese a lo llamativo de su paisaje, se encuentran envueltas en un halo de misterio inusual. La razón se explica en parte por su aislamiento geográfico y parte por el silencio de los braceros que transformaron esta tierra en condiciones de semi-esclavitud y esta interesante temática alimenta el guión y la ambientación de la película de Alberto Rodríguez.

¿Por qué acercarse a las marismas? Porque se trata de un perfecto enclave para retirarte del jaleo y el bullicio urbano. Un destino inusual que te cautivará por su belleza. Es ideal para los viajeros que pasan por Sevilla y se decantan por planes más rurales. A poca distancia de la capital hispalense, las marismas del Guadalquivir ayudan a entender a una sociedad rural y agricultora. Trabajadora de sol a sol, pero cálida y amable con los viajeros y extranjeros. No te lo pienses más. Fíjate en las fotografías que acompañan a este texto y déjate llevar.

 

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