España y sus tradiciones navideñas

Por NH Hotels | 12:10

España contiene infinidad de tradiciones navideñas provenientes de todos los rincones del país. En ocasiones, esas tradiciones se remontan a tiempos inmemoriales e incluso no se tiene constancia de su origen, mientras en que otras veces forjamos nuevas costumbres que acaban siendo compartidas por un núcleo más o menos extendido.

Sus raíces no son el factor a tener en cuenta, sino más bien su función. Y es que las tradiciones nos unen, como si fuesen un hilo invisible o las raíces entrelazadas de un bosque centenario. Ellas nos identifican y nos hacen celebrar algo que nos une. La navidad tiene multitud de estas tradiciones; algunas compartidas en toda una comunidad autónoma y otras son originales de una ciudad en concreto.

 

Fer cagar al Tió

Original de Cataluña, esta peculiar y antiquísima tradición se celebra en fechas navideñas. El protagonista es un tronco que debe ser cuidado y alimentado por los más pequeños. A dicho tronco se le dibujan ojos, nariz, cejas e incluso patas delanteras en ocasiones, para acabar siendo vestido con una manta, normalmente roja, para que no coja frío.

Durante los días previos al solsticio de invierno, los más pequeños lo alimentan a base de bien, esperando que éste sea más generoso si cabe. Luego, el día de Nochebuena y antes de la Misa del Gallo, la familia se reúne alrededor del Tío y le atizan por un bastón a la par que se canta una canción popular. De debajo de la manta roja, el Tío va “cagando” pequeños regalos.

En su génesis, el Tío de Nadal era un tronco recio y ancho que calentaba la casa durante estas fechas de frío invernal y regalaba calor y luz a la casa.

Olentzero

Olentzero es un personaje mitológico de origen vasco y navarro que reparte regalos durante la noche del 24 de diciembre. Carbonero, bebedor y de aspecto afable, este enorme personaje de origen mitológico y estética de abuelo anunciaba el solsticio de invierno en tierras vascas y navarras. Su origen es incierto y existen multitud de versiones, pero su función ha perdurado a lo largo de los siglos.

Olentzero significa “tiempo de lo bueno” y se asocia a los festejos en época navideña, aunque se remonta a los Saturnales Romanos, que celebraban el cierre del periodo invernal del año. Tiempo atrás, los jóvenes portaban un muñeco de paja que paseaban por las calles y a veces hasta se quemaba, intentando cerrar un ciclo. La tradición navarra marcaba vestir al olentzero con ropa vieja y aspecto desaliñado, cubierto de hollín, para simbolizar el tiempo pasado y tras pasearlo por las calles, se le prendía fuego para simbolizar la bienvenida al futuro, dejando atrás lo pasado.

Si por casualidad o por visita te encuentras en Madrid durante estas fechas, harías bien en visitar la famosa Plaza Mayor y su mercadillo navideño. Hasta el 31 de diciembre, este popular mercado de casetas de madera pintadas de rojo se ubica alrededor de la figura de Felipe II en forma de rectángulo. En él la oferta gira en torno a souvenirs y artículos de regalo, siendo los gorros uno de sus más populares elementos. Los gorros presentan distintas formas y colores y cada año uno consigue imperar sobre el resto. Si acudes este año, el de “unicornio” está creando sensaciones.

Por último, no podía escaparse la gran tradición de los belenes en España. Existen tantas versiones como pueblos en nuestra geografía y cada cual intenta desbancarse del resto integrando sus propias características y buscando la originalidad o la calidad estética. El Belén Bíblico de Jerez de los Caballeros es el más monumental de toda Europa, con más de 7.000 piezas utilizadas, al igual que el Belén de Cangas, obra de Francisco Martínez, que lleva más de 50 años renovando su escenografía. Y si te interesa la originalidad, puedes visitar el Belén viviente de Buitrago, que representa desde 1988 la popular escena con más de 180 actores y animales reales que dan vida a un belén de unos 1.300 metros cuadrados.

Hay para todos los gustos y todos los intereses. ¿Y tú, a dónde vas estas navidades?

 

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