La ganadora de las entradas para Montmeló nos cuenta su experiencia

Por Guillermo Agulló | 12:00

Edición/publicación: Guillermo Agulló. Texto y fotos: Elena Domínguez

¡Qué pasada! ¡Y qué difícil resumir en pocas palabras todo lo sucedido y sentido a lo largo de ese fin de semana!

Para mí ha tenido un sentido especial porque todo me trae vivos recuerdos de quien en su momento compartió conmigo esta afición y ahora ya está ausente. Pero lo bueno de recordar es que puedes volver a vivir los recuerdos cuando lo deseas, nadie te puede impedir o robar eso.

Llegamos al hotel de madrugada, muchos kilómetros desde Galicia, pero merecían la pena. Era la quinta vez que pisaba un circuito y mi segunda vez en el circuito de Montmeló. Reconozco que la primera ocasión fue muy diferente porque me moví por todos los sitios en moto y se vive la experiencia desde la perspectiva de un motero, pero aun así la experiencia ha sido única, pues una vez dentro del circuito, paseando por el paddock, te encuentras con personajes de la talla de Ángel Nieto, Valentino Rossi, te cruzas con Jorge Lorenzo en una vespino o a Dani Pedrosa de paquete en otra. Te parece que estás en otra dimensión muy distinta a estar solo al otro lado de las gradas.

Una mención especial para Ricardo, del equipo de Aspar Team, que nos permitió el acceso a Boxes, donde conocimos a Nico Terol, Jordi Torres y Randy De Puniet. Su compañero italiano Roger nos hizo una visita guiada por todo el circuito, parte mecánica, informática , y todo el proceso interno que conlleva la salida a carrera.

Al día siguiente, amaneció con pinta de querer estropearse el día, pues había nubarrones en el cielo, sin embargo luego se despejó e hizo un día de calor impresionante. Después de dos horas de caravana, llegamos al circuito y nos colocamos en zona estratégica. Desde allí vimos como salían los pilotos de línea de meta y tres curvas muy importantes. ¡Qué nervios durante toda la carrera! Esa sensación entremezclada de querer que se acabe ya cuando tu piloto favorito va de primero y al mismo tiempo que quieres que siga porque disfrutas ese instante y quieres que se alargue infinitamente.

Fin de carrera y regreso a casa, cansados pero satisfechos, con ese sabor agridulce que se te queda siempre al final de esa sensación, de esa emoción, disfrutada y ya terminada. Se la dedico a aquellos que ya no están, porque esta vida, mi vida, se compone de sueños, esperanza y valor. El valor de seguir adelante incluso cuando aquellos que queremos nos dejan.

CUATRO PALABRAS: Sueño Cumplido. Gracias NH.

 

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