Desconexión total después de Semana Santa

Por NH Hotels | 11:11

Algunos van a ver las procesiones, otros se quedan en casa para descansar… lo cierto es que después de pasar la Semana Santa, queremos recomendarte algunos planes para disfrutar de unas vacaciones de las vacaciones. Aventúrate con nosotros a paisajes únicos para unos días de desconexión total.  

Descansar como los reyes leoneses

Inmensas praderas, ritmo pausado y una conexión directa con la naturaleza, eso es lo que encontrarás en la comarca de Babia, una región montañosa fronteriza con Asturias y una de las favoritas por los antiguos nobles de León. Si alguna vez has escuchado la expresión “estar en Babia”, se refiere a la desconexión total que experimentaban los monarcas cuando se trasladaban a estas tierras para descansar. ¿Quieres desconectar tú como un rey?

Ofreciendo las condiciones perfectas para practicar trekking, la primavera trae consigo una paleta de verdes que inundan cada centímetro de Babia, Reserva de la Biosfera por la Unesco desde 2004.

La calma extiende su reinado hasta los pueblos de la comarca, perfectos para bajar las revoluciones y disfrutar de la tranquilidad que tanto añoras en la ciudad.

Si quieres algo de acción ante el sosiego, la respuesta es Peña Ubiña: aún siendo una de las montañas más altas de la cordillera Cantábrica, con casi 2.500 metros de altura, sus caminos reciben al senderista con brazos abiertos. Ascender a su cima exige unos mínimos conocimientos de montañismo o, por lo menos, la compañía de alguien que los tenga; y saber interpretar los hitos de colores pintados en las rocas.

Escapada con toque salvaje

El que dijo que los días de desconexión no podían ser emocionantes, claramente no ha visitado el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Ubicado a solo 25 minutos de Santander, tiene una extensión de 750 hectáreas y es hogar a especies tan preciosas como elefantes, rinocerontes y leones marinos. Un verdadero oasis para animales, donde podrás realizar una visita guiada para cada rincón.

Se trata de una opción exclusiva, ya que solo se realiza una vez al día y pueden participar, como máximo, 4 personas. Durante todo el día y en la compañía de un guía, recorrerán los 20 kilómetros de carretera que atraviesa el parque en jeep, además de poder interactuar con algunos de los animales. ¿Alimentar un elefante, acercarte a una jirafa? ¡Este es tu momento!

Paraísos playeros

De praderas y bosques, pasamos al mar. ¿Quién no ha soñado en olvidarse del mundo en los litorales de una isla desierta? Pues hoy te contamos dos maneras de hacer ese sueño realidad y sin siquiera tener que salir de España.

La primera opción incluye un paseo a la costa vizcaína para conseguir la isla mágica de San Nicolás, donde el derecho de admisión lo ostenta el mar: solo es posible acceder y salir a pies cuando baja la marea. Se encuentra a medio camino entre Bilbao y San Sebastián, frente el pueblo pesquero de Lekeitio. Aquí mandan el mar y la luna, haciendo que la playa desaparezca como por arte de magia ante su voluntad y no debe tomarse a la ligera, pero tiene truco: por lo general encontramos dos pleamares y dos bajamares cada 24 horas. A la isla podrás acceder a través de un malecón que parte de la playa Isuntza, o desde la playa de Karraspio y caminar directamente sobre la arena al bajar el Cantábrico. ¡No olvides memorizar los horarios de la marea del día!

¿Qué hacer una vez hayas cruzado? Deshabitada y con 250 metros de largo, la isla es epítome de lo que hoy llamamos slow life. Los mejores planes incluyen observar los paisajes y el pueblo desde la lejanía, tomar el sol y desconectar en la playa cuando la marea lo permite y, para un plan más movido: trekking hasta el mirador.

Como segunda opción te invitamos al Mediterráneo. La belleza de las Islas Baleares es indiscutible pero su secreto mejor guardado no se encuentra en Formentera o Ibiza, sino justo en el medio. Su nombre es Espalmador y se ubica en el corazón del Parque Natural de Ses Salines. A pesar de que se trata de una isla privada, es de disfrute público.

No esperes chiringuitos o edificios de ningún tipo, pero sí una paz que reina sobre cautivantes tonos turquesa. Cuenta con dos kilómetros cuadrados de extensión sobre los que se reparten leves acantilados y tres playas, por lo que es realmente recordable recorrerla a pie y disfrutar de cada rincón.

Entonces, ¿te unes a la escapada?

 

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