A la caza de setas

Por NH Hotels | 10:53

El gran regalo del otoño son las setas. En su despensa natural, los bosques, ya prolifera este fruto tan delicioso como delicado. Repasamos los mejores lugares para recoger setas y saber cómo no poner en riesgo nuestra salud.

El colectivo de recolectores de setas ha crecido mucho en los últimos años, lo que hace cada vez más difícil la búsqueda.

Por eso, hay que armarse de las herramientas necesarias y conocer los enclaves donde podremos encontrarlas. La técnica es imprescindible a la hora de arrancar la seta. Con una navaja se puede dejar la raíz y así dejarla crecer de nuevo. Además, es preferible una cesta de mimbre a una bolsa de plástico para que las esporas puedan caer al bosque y se garantice la reproducción.

Entre los lugares con mayor producción micológica de España, destacamos cinco y sus obligaciones legales a la hora de salir a recoger setas:

– Parque natural del Montseny. Sus hayedos y el entorno del municipio de Viladrau son una zona codiciada por los recolectores de bolets, setas en catalán. Es recomendable sacarse la licencia pública, gratuita y que se obtiene fácilmente por internet.

– Parque Natural de Gorbeia. Entre Álaba y Bizkaia, en el hayedo de Altube prolifera la especie más buscada en la zona, el boletus edulis. En esta provincia no es obligatorio pagar una tasa para recoger setas pero sí que se imponen multas de entre 30 y 250 euros a quien sobrepase el límite de recogida de dos kilos por persona y día.

– Valle de Ultzama. Aquí se encuentra una de las mayores concentraciones de setas de Navarra: la Trompeta de los muertos, la Gamuza o la Palometa, son algunas de las especies que crecen en sus bosques. En Alkotz, un pueblo de la zona, el punto de información aconseja a los visitantes sobre las rutas para encontrar setas y les ayudan a identificarlas después. El permiso cuesta 5 euros y se emite en esta misma oficina o en su página web.

– Valle de Lozoya. En este paraje de la sierra de Madrid crecen boletus, níscalos o setas de cardo, entre otros. También en esta zona, en Rascafría, habita una gran producción de este fruto. No hay que expedir ningún permiso, pero sí que se aconseja seguir las pautas de recogida con navaja y cesta de mimbre.

– Pinares. En Soria se encuentra una de las mayores reservas micológicas de toda la península. Y el paraíso por excelencia es Pinares. Desde Navaleno, arranca un recorrido por bosques donde se han llegado a contabilizar unas 130 especies de setas distintas. En el Centro Micológico de Navaleno se adquiere el permiso de recolección por 5 euros para dos días.

Para no lanzarse a la aventura sin ninguna referencia, la Sociedad Micológica de Madrid aporta algunos consejos útiles en la identificación de las setas:

– Evitar recolectar setas que estén cerca carreteras, en jardines públicos, próximas a minas, fundiciones, incineradoras, aeropuertos… ya que el contenido de metales pesados (plomo, mercurio y cadmio) aumenta en estas circunstancias.

– No pise ni rompa ni destruya las setas que considere venenosas.

– No recoja más cantidad de setas de los que vaya a consumir.

– Compruebe a su llegada a casa uno por uno todos los ejemplares. Deseche los trozos sueltos.

– Si ha recogido una seta que considera comestible, pero no había probado, sólo deberá probarlas una persona y en poca cantidad, además de conservarla separada del resto y en frío. Si pasados tres días no ha habido ninguna reacción, el resto podrá degustarla también.

Con estas recomendaciones y con los cursos de iniciación que se ofrecen en la Sociedad Micológica de Madrid y en distintas asociaciones de aficionados, como la de Sierra Norte, Amagredos, o el Ayuntamiento de Güevéjar, será suficiente para poder degustar seguras recetas a base de setas.

 

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